Los bombones hacen indiscutiblemente parte de una celebración nupcial, pocas veces asistimos a un matrimonio que no tenga una mesa de dulces y bombones. Los de Sweets van a hechizar a tus invitados, ¡son irresistibles!

La Canasta de Cereza

Bombón de chocolate blanco, en forma de canasta, relleno de mousse de chocolate, almendras fileteadas y cereza maraschino

El Coquito Baileys

Bombón especial de chocolate blanco y negro, relleno de licor baileys

Tentación de Maracuya

Bombón tipo cajita de chocolate negro, relleno de trufa de maracuyá, cubierto con salsa especial de maracuyá y uvilla

El origen de los bombones

Unos 600 años antes de nuestra era, durante el imperio persa, existía la “flor que da miel sin la ayuda de las abejas”, un dulce cuyo secreto fue guardado celosamente por esta imponente civilización medio oriental, hasta que Alejandro Magno, durante sus conquistas al este de Grecia, se lo llevó a Europa Central. Más tarde, en el siglo 12, los cruzados descubren el azúcar de caña, son los inicios de la confitería.

El azúcar era una especie muy cara en la edad media, era considerado como un remedio, por ello los bombones y dulces eran un lujo que pocos podían permitirse, un privilegio reservado a los nobles y a las autoridades eclesiásticas. Llegaba en pocas cantidades ya que su comercio aún no estaba bien organizado en Europa.

Llegó finalmente un momento en el cual el azúcar fue más accesible, a mediados del siglo 15 las rutas comerciales con oriente se abrieron. Un cocinero tomó la iniciativa de elaborar una suerte de postre pequeño en forma redonda amasando varios ingredientes: granos, piñones, almendras, canela, jengibre y… azúcar. Fue el nacimiento del primer bombón.

Antes de eso hubo otros intentos de recetas, como las frutas maceradas, otros dulces ligeramente diferentes pero que presagiaban el inicio del bombón como lo conocemos hoy en día.

El símbolo de una gran celebración

Sinónimo de placer para el paladar, de convivialidad y de buen humor, el bombón no puede faltar a la hora de celebrar algo a lo grande. Una boda sin bombones no es una boda, al menos no para los invitados que quieren degustar algo original mientras esperan el corte del pastel nupcial.